sábado, 2 de junio de 2012

Calles inteligentes, un negocio que va rodado

Fuente: www.expansion.com .- Félix Navarro es un emprendedor en serie que ha sabido reinventarse con una empresa que ‘pavimenta’ de internet y servicios digitales las plazas y vías públicas.
A primera hora de una fría mañana de invierno, la propia calle avisa a los servicios de medioambiente: hay helada, va a nevar, y habrá que echar sal en las aceras. Es lo que tiene una calle inteligente: los comerciantes de la zona reciben las estadísticas de paso por la acera de sus establecimientos; los ciudadanos acceden a promociones locales o a informaciones sobre eventos...
Una simple cenefa de 40 centímetros de ancho en la vía pública, pavimentada con unos bloques de carbonato cálcico (una especie de mármol) que permiten la propagación de radiofrecuencias y que se conoce con el nombre de iPavement, permite a una calle peatonal, una plaza o una vía cualquiera convertirse en un nuevo mundo de oferta telemática. Junto a la conexión a internet vía WiFi, los peatones pueden disfrutar de más de un centenar de servicios.
Félix Navarro es el director general de Vía Inteligente, la compañía que se ha puesto al frente de un consorcio que desarrolla este proyecto, en el que participan cinco universidades, seis centros de I+D y otras 15 empresas. “Seguimos el modelo de colaboración con otras compañías e instituciones, porque los líderes en pavimento, en bluetooth o en desarrollo de software pueden juntarse y ser los primeros. Resulta determinante aprovechar economías de escala y girar hacia un entorno que sea valorado por el cliente”, asegura Navarro, que es un emprendedor en serie curtido en más de una batalla relacionada con el software para el sector de la construcción.
Cambiar a tiempo
El fundador de Vía Inteligente ha sabido reinventarse usando la innovación para salir de la crisis, y ha tomado el camino más rápido: el que le marca el iPavement, con el que pretende construir calles inteligentes en América, Oriente Medio y Europa.
‘iPavement’ permite ofrecer más de un centenar de servicios digitales en calles y plazas
Además de las zonas públicas, Vía inteligente trabaja también en escuelas, redes de transporte, aeropuertos, paseos marítimos, parques temáticos y todos aquellos lugares en los que sea posible ayudar al viandante a informarse, relacionarse, realizar actividades, recibir asistencia o sentirse más seguro.
La primera instalación de iPavement se probó hace un año en Cáceres, pero fue el pasado 31 de diciembre cuando los 150 metros lineales de pavimento acanalado instalado en plena Puerta del Sol probaron la capacidad real de esta infraestructura. Navarro explica que “queríamos medir la capacidad de carga en un entorno de miles de usuarios por metro cuadrado”. Nada mejor que el momento de las campanadas de fin de año.
El sistema combina medios analógicos –las baldosas fabricadas en carbonato cálcico– y los digitales para convertirse en una red WiFi inalámbrica con conexión bluetooth que, además de conectar los dispositivos móviles a la red, permite acceder a multitud de servicios.
Calor humano, frenazos y bailes
Las calles pueden ser inteligentes, o convertirse en generadoras de energía. Algunos emprendedores sacan casi de donde no hay e idean nuevos negocios que crean, aprovechan y rentabilizan los recursos energéticos en plena calle.
· Este es el caso del proyecto Solaroad, desarrollado en los Países Bajos. Básicamente se trata de instalar paneles solares (es un pavimento formado por bloques de un centímetro de grosor protegidos por cristal) en una pista para bicicletas de una ciudad próxima a Amsterdam llamada Krommenie. Solaroad puede generar al paso de los ciclistas 50 kilowatios por metro cuadrado y año. Es una electricidad que la ciudad utiliza en el alumbrado público, los sistemas de gestión del tráfico e incluso en viviendas.
· De una forma similar, algunos emprendedores han decidido aprovechar incluso la energía que producen las personas que bailan en discotecas. Se trata de un negocio y de una medida de ahorro contra el calentamiento global. Club4Climate, un grupo de empresas concienciadas acerca de la sostenibilidad, dirigidas por el magnate Andrew Charalambous, utiliza un suelo especial que genera energía suficiente para satisfacer el 60% de las necesidades de sus establecimientos, que emplean iluminación de bajo voltaje y materiales reciclables. Esto es algo parecido a lo que hace el California Fitness Gym de Hong Kong, o el Green Microgym en Oregon, Estados Unidos. Se trata de aprovechar la energía creada por sus socios, utilizando una combinación de paneles solares y dinamos.
· New Energy Technologies se ha dado cuenta de que si es posible aprovechar la energía producida por ciclistas y peatones, con más razón se puede pensar que los coches pueden ser igual de productivos. Su tecnología Motion es capaz de generar electricidad partiendo de los vehículos en desaceleración. El sistema ayuda a los coches a frenar y al tiempo captura la energía cinética, que se convierte en electricidad.
· Más de 200.000 personas se mueven cada día por la estación central de Estocolmo. A la compañía Jernhusen se le ha ocurrido algo que puede sonar absurdo: aprovechar el ‘calor humano’ para calentar algunos edificios colindantes al centro neurálgico. Los sistemas de ventilación de la estación central incorporan una especie de ‘intercambiadores de energía’ que convierten el ‘exceso’ de calor en agua caliente, que se bombea a los edificios. Los costes de energía se pueden reducir así hasta en un 25%.

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